Las portadas de las guías telefónicas (2): cartas de presentación provinciales

Por Antonio Teruel García (*).

Las portadas de las guías telefónicas fueron durante una época concreta mucho más que simples primeras páginas. Entre 1970 y 1984 las cubiertas se ilustraron con fotografías representativas de la provincia en cuestión, en ocasiones vistas panorámicas sin más y otras veces aspectos o detalles ligados a una temática concreta. Esas imágenes se convirtieron en algo representativo de los listines telefónicos, y que además los ligaba al territorio. Algunas de esas portadas resultan, vistas con el tiempo, verdaderas joyas, y denotan la importancia que tenía entonces la guía telefónica en la vida cotidiana.

El diseño de las guías telefónicas dio un giro radical en 1970. La austeridad que hasta entonces había caracterizado a estos documentos dio paso a unos aires mucho más modernos, acordes en buena medida con los cambios sociales que se iban produciendo. El servicio telefónico se extendía y, con ello, aumentaba el número de abonados y la tirada de ejemplares de los listines. Cuesta encontrar una razón de causa-efecto en esta cuestión, pero parece que, por el motivo que fuera, Telefónica decidió que las guías pasaran a ser artículos llamativos; que ya que iban a ser consultadas con mucha frecuencia porque cada vez eran más frecuentes las llamadas, y que fueran una seña distintiva de la compañía. Y también, un claro vínculo de identificación con la provincia, en tanto que incorporaron algo tan significativo y con tanta capacidad para llamar la atención como fueron fotografías alusivas al territorio en cuestión.


Hasta entonces, solo de manera puntual las guías telefónicas habían contado con una fotografía en la portada, en provincias como Madrid, Valencia o Gipuzkoa. Sin embargo, 1970 abrió una nueva era. Todas las guías de esa edición incorporaron una fotografía de la provincia, por lo general una vista panorámica de un paraje o la imagen de un lugar o monumento destacado. Los listines se convirtieron de esa forma en ejemplares aún más singulares, puesto que el de cada una de las demarcaciones era totalmente diferente del resto y, al mismo tiempo, cada portada era una especie de carta de presentación, una imagen ilustrativa del territorio.


No tenemos fuentes documentales que nos digan que esta iniciativa de incluir una fotografía vistosa de la provincia en la portada de la guía telefónica fuera un éxito, pero un simple vistazo a la evolución de los diseños nos lo corrobora, porque esta práctica se estuvo desarrollando hasta 1984. El recurso de la imagen panorámica de un lugar significativo de la demarcación se repitió en 1971, 1973, 1974, 1979, 1980, 1981 y 1982. La catedral de Murcia, la Alhambra de Granada, el centro histórico de Baeza (Jaén), el casco antiguo de Zamora reflejado en el Duero, los Reales Alcázares de Sevilla, las murallas de Madrigal de las Altas Torres (Ávila), el campanario mudéjar de la colegiata de Santa María de Calatayud (Zaragoza) y la Explanada de Alicante fueron tan solo algunos ejemplos a lo largo de estos años.


En 1975 también se recurrió a fotografías, pero con la técnica de superponer la imagen a la silueta de otro lugar o monumento destacado de la provincia. Así, por ejemplo, tenemos la estatua del Cid en Burgos sobre la silueta de la catedral, o el castillo de Almansa (Albacete), sobre su propia silueta; también se hizo alguna composición a partir de un degradado de la imagen, como en la edición de Tarragona, donde se puede observar la representación de un castell frente a la catedral. Por otra parte, en 1978 las fotografías tuvieron una temática exclusiva: las fuentes. Se mostraron surtidores de Viver (Castellón), Pastrana (Guadalajara) o Becerril de Campos (Palencia), entre otros lugares. Sin embargo, hubo alguna excepción, como en la guía de Alicante, donde lo que apareció fue un monumento funerario romano, en concreto el conocido como Torre de Sant Josep, en La Vila Joiosa. Asimismo, apuntar como curiosidad, que algunos lugares en particular aparecían de manera recurrente en las guías; un caso destacado es el binomio conformado por la Seu Vella y el parque de Els Camps Elisis de Lleida, que bien en solitario o en conjunto coparon buena parte de las guías de esta provincia en este tiempo.


En esta época las Páginas Amarillas no tenían un tomo propio en la mayoría de provincias sino que eran una sección de la guía telefónica, la cual figuraba a continuación del listado de abonados particulares o Sección Alfabética. No obstante, en las demarcaciones donde la Sección Profesional, Mercantil e Industrial sí contaba con un volumen diferenciado contaba con una portada propia, distinta de la del tomo principal.

‘Miss Guía Telefónica’ y un cuadro invertido
Mención aparte merecen las ediciones de 1976 y 1977, en las que se mostraron piezas de arte de lo más diverso, desde una aldaba expuesta en el museo del Cau Ferrat de Sitges (Barcelona), un relieve de época antigua sobre la recogida de la aceituna en el caso de Córdoba, un detalle del sepulcro de Doña Blanca de Santa María la Real de Nájera (La Rioja) o una miniatura de las Cantigas de Alfonso X en el listín de la provincia de Madrid. Cabe señalar, en este sentido, que allá donde se editaba más de un volumen de la guía también había más de una portada, una distinta para cada tomo. Un ejemplo: en 1979, en la cubierta del listín de València ciudad apareció el Palau de la Generalitat, mientras que el de la provincia vino ilustrado con una fotografía del castillo de Xàtiva.


No obstante, si hay una edición en esta época de portadas vistosas que llama especialmente la atención es la de 1972. Ese año, en la cubierta de cada guía telefónica apareció la imagen de una mujer ataviada con el traje tradicional de la provincia, en un lugar emblemático o significativo de la demarcación; en Lleida, por ejemplo, al hilo de lo que comentábamos de los lugares recurrentes en las portadas, la protagonista aparecía en el parque de Els Camps Elisis y con la Seu Vella al fondo. Como es de suponer, además, se trataba en su gran mayoría de mujeres jóvenes y con una presencia física atractiva, haciendo que los listines se asemejaran a una suerte de concurso de misses; la única excepción que hemos encontrado hasta la fecha, aunque intuimos que pudo haber más, es la de Huesca, donde quien ilustró la portada fue una niña. Estas fotografías otorgan una singularidad aún mayor a las guías telefónicas de 1972, y hacen que la edición guarde similitudes con un álbum de cromos o con otro tipo de coleccionable. También hubo en algún caso más de una miss por provincia, como en Valencia, con distintas jóvenes para las portadas de la capital y el resto de la demarcación, ambas vestidas de falleras.


Otra singularidad importante es la de la edición de 1983, año en el que hubo dos versiones diferentes de la guía telefónica. La primera seguía la estela de toda la época anterior, con una gran fotografía de un lugar desatacado de la provincia e, incluso, tipografías ya utilizadas en los años previos. Sin embargo, por algún motivo que desconocemos, en un momento dado se dejaron de imprimir guías con ese diseño y se cambió radicalmente de modelo. Así, hay un tipo de portada de la guía telefónica de 1983 exclusivo de unas pocas provincias, lo que otorga más relevancia a estos ejemplares. La mayoría de los volúmenes que se publicaron fueron ya de los nuevos.


En esos listines se siguió apostando por incluir una referencia provincial en la portada, pero ya no con fotografías sino con cuadros; cada cubierta venía ilustrada con una obra de un artista natural de esa demarcación o vinculado a ella. Así, en la guía de Alicante podía verse un cuadro de Fernando Cabrera; en la de Jaén, uno de Rafael Zabaleta; en la de Zamora, una de Ricardo Segundo… En Cuenca, el artista reflejado fue Wifredo Lam, nacido en Cuba pero que pasó una larga temporada en esta ciudad durante su juventud, tomándola como referencia para muchas de sus obras. Entre otras, La casa de la Sirena, escogida para ser la portada de la guía telefónica conquense de 1983-84. Pero con un notable gazapo: la imagen del cuadro se positivó de forma invertida, es decir, “al revés”. Lo explica el periodista y escritor José Vicente Ávila de forma detallada en este artículo; también la Cadena Ser de Cuenca se ha hecho eco de esta errata, célebre en la memoria colectiva conquense, tomando al propio Ávila como fuente.

Nueva imagen corporativa y adiós a una práctica
En la siguiente edición continuaron las referencias artísticas, pero en esta ocasión a través de fotografías de objetos de artesanía vinculados a cada provincia. Las navajas de Albacete, los encajes de Almagro (Ciudad Real) y piezas de cerámica en Cádiz y Valladolid fueron algunos de los artículos reflejados, junto a otros más singulares como una gaita en el caso de Pontevedra, una aceitera de vidrio en uno de los tomos de la provincia de Barcelona e incluso una silla de madera y paja en Málaga. Las imágenes, tal y como se explicaba en las propias guías, habían sido facilitadas por el Centro Nacional de Artesanía. Parecía así que iba a prolongarse una serie de portadas en las que se relacionara el arte y los diferentes territorios de España, pero no fue así. Como ya vimos en una entrada anterior de este blog, Telefónica decidió reflejar también en las guías la imagen corporativa adoptada en 1984, la célebre T formada por diez puntos envuelta en un círculo, por lo que en 1985 aparecieron los recordados listines con la cubierta de color verde. Terminó así una época, tres lustros durante los cuales el cuidado estético -la belleza, por qué no decirlo, en algunos casos- se unió a la enorme utilidad práctica que tenían las guías telefónicas por aquellos años.


Después de esta época solo se volvió de forma puntual a incluir una fotografía en la portada de la guía telefónica. Fue en 1998, con una estética muy similar a la del periodo 1970-1984: una imagen representativa del territorio en cuestión, como el Ayuntamiento de Alicante, la Sagrada Familia de Barcelona o la Lonja de la Seda de València, entre otros. Sin embargo, fue algo efímero, ya que al año siguiente otra vez un cambio de imagen corporativa de Telefónica trajo consigo un cambio radical en el diseño de las guías; esta vez, esto supuso el comienzo de la era de las Páginas Blancas, a las cuales nos referiremos de manera específica en una futura entrega del blog.


Más recientemente, cuando ya incluso las guías telefónicas de abonados particulares habían dejado de publicarse en papel, las Páginas Amarillas retomaron durante dos años la vieja tendencia de incluir fotografías en la portada. Fue en las ediciones de 2013-2014 y 2014-2015, con imágenes de lugares y elementos tan significativos como las catedrales de Burgos y León, la Giralda de Sevilla, el edificio Metrópolis de Madrid, el puerto de Barcelona o una panorámica de Bocairent (Valencia). Eso sí, nada que ver con la imponencia y el esmero estético del periodo 1970-1984, que fue sin duda una época destacada para las guías telefónicas, en la que su aspecto externo estuvo acorde con su importancia como artículo de uso cotidiano.


(*) Antonio Teruel García (@iberudo) es periodista y divulgador. Máster en Desarrollo Local por la Universidad de Alicante UA. Escribe sobre infraestructuras, demografía, medio rural… Es un gran coleccionista de todo tipo de guías telefónicas, siendo la suya probablemente la colección privada más grande del país. Trabaja en el periódico “Información” de Alicante, y vive en Ibi (Alicante).

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Inquieto e interesado en casi todo...

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Publicado en Guias Telefónicas, Historia, Opinión, Telefonía
2 comments on “Las portadas de las guías telefónicas (2): cartas de presentación provinciales
  1. Abraham Ortiz dice:

    Buenos días, soy Abraham Ortiz Gonzalvo, os sigo en todo lo que publicais y me gusta, el otro día haciendo limpieza en la casa de mi madre encontré varios libros de los cursos que hice a lo largo de mi vida telefónica, si estuvierais interesados decirmelo y os los envio donde me digais, aunque quizá tengáis los tambien, en todo caso decirme algo. Saludos, Abraham.

    • Hola Abraham. Muchas gracias por seguirnos y leernos.
      Desde luego que estamos interesados en que se conserven los libros y documentos que se editaron en las escuelas de telefonía. Al menos los más significativos. Muchos hemos conseguido reunir ya y los tenemos a medio catalogar con el objetivo de que puedan terminar en algún archivo o biblioteca. Mientras tanto y a base de pelearnos con la familia los tenemos en nuestras casas, por lo que tenemos que ser selectivos y sólo quedarnos con los que no tenemos. No obstante nos pondremos en contacto contigo por email y te décimos.
      Saludos, José Ramón.

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