Física y telefonía: las comunicaciones por fibra óptica

El caso de las comunicaciones por fibra óptica es otro de los ejemplos claros del impacto directo de la física, tanto teórica como aplicada, en las telecomunicaciones. Primero con los elementos terminales generadores de luz (dispositivos láser) y luego con la propia fibra óptica como medio de propagación de la luz que contiene la información.

La información que hay sobre fibra óptica es abrumadora, al final de esta entrada tenéis una serie de lecturas recomendadas, con acceso a todas ellas en sus repositorios originales en algunos casos y en otros en uno intermedio. Aquí nos limitaremos a proporcionar una visión general de los componentes de un sistema de comunicaciones por fibra óptica, los principios de la física en los que se basa esta tecnología, así como una muy breve revisión histórica de su desarrollo, incluyendo algunos de los proyectos más significativos de las primeras instalaciones de fibra óptica. Antes de entrar en materia conviene recordar que la fibra óptica, de vidrio, es un buen medio de transmisión de la luz, que inyectada en la fibra mediante dispositivos láser y convenientemente tratada (modulada y codificada) permite transportar gran cantidad de información. En definitiva, la luz sobre cables de fibra óptica permite disponer de un muy gran ancho de banda útil. Todo lo anterior tiene gran aplicación práctica en las telecomunicaciones, principalmente en grandes medios de transmisión a cualquier distancia y en las modernas y eficientes redes de acceso locales (como el FTTH). Un buen resumen de la fibra óptica es el de la entrada correspondiente de la Wikipedia.

Haz de fibras ópticas, fuente: Wikipedia

Los componentes de un sistema de comunicaciones por fibra óptica

En un sistema completo de comunicaciones por fibra óptica hay varias partes, según el esquema de la figura siguiente:

Fuente: R. Díaz de la Iglesia, Comunicaciones por fibra óptica, Marcombo, 1984, p. 16

Como se puede apreciar en el esquema, en un sistema de comunicación por fibra óptica hay cinco partes, conformadas por tres tipos de equipos: equipos terminales, medio de transmisión (la fibra óptica como tal) y si fuera necesario un equipo repetidor intermedio entre las dos fibras.

El equipo terminal (tanto para emisión como recepción) incluye, para la función de emisión, un circuito excitador o adaptador, que adapta la señal, bien sea analógica o digital, aunque actualmente siempre es digital, para entregarla a la fuente emisora de luz, también denominada fuente óptica, que es o bien un láser o un LED (Diodo Emisor de Luz, que se basa también en tecnología láser). El láser o LED es el que inserta la luz (ya modulada y que por tanto contiene información) en la fibra óptica que es el medio de propagación de esas señales de luz.

Para la función de recepción, el equipo terminal incluye un detector (que es o bien un diodo PN mejorado con una región intrínseca, al que se denomina PIN, o bien un un fotodiodo de avalancha al que se denomina APD) que transforma la señal óptica en eléctrica, y por tanto genera la señal eléctrica (analógica o digital, aunque ahora ya es siempre digital) que se envía a un amplificador o regenerador.

Por lo tanto, tenemos tres tipos de equipos que hay que analizar desde el punto de vista de la física: el láser (o LED), el equipo adaptador (PIN o APD) y la propia fibra óptica como medio de propagación. El láser ya lo vimos en una anterior entrada (Física y telecomunicaciones: el MASER y el LASER), y los equipos adaptadores o detectores se basan en la física de semiconductores, por lo tanto a continuación nos limitaremos a los principios de la física presentes en la propagación de luz en fibras ópticas.

Los principios de la física en la fibra óptica

Sin considerar el láser como forma de inyectar luz (asunto que ya vimos en la entrada citada sobre el láser que, recordemos, se basan en la física cuántica -ciencia teórica- y óptica cuántica -ciencia aplicada) ni los detectores (PIN o APD que se basan en la física de los semiconductores), los aspectos de la física implicados en la fibra óptica son de varios tipos:

Uno primero propio de la física teórica, la resolución de las ecuaciones de Maxwell de los campos eléctrico y magnético (y la ecuación de propagación de las ondas electromagnéticas) con unas condiciones de contorno determinadas, como son la de una guía de ondas de un medio dieléctrico conformada por una fibra de vidrio o fibra óptica. De esta manera dicha solución permite establecer de forma teórica cómo debería ser la configuración de la fibra óptica.

Otro propio de la física tanto teórica como aplicada, en concreto la óptica geométrica, incluyendo los conceptos de reflexión y refracción de la luz, así como fenómenos relacionados con la propagación de las ondas electromagnéticas, como los fenómenos de dispersión, difracción y polarización de la luz.

Trayectorias de los rayos de luz en una fibra (fuente: A fondo. Transmisión de datos y comunicaciones)

Un tercer aspecto es propio de la física aplicada, relativo a la física de materiales, en concreto de vidrios de diferente configuración que permitan la operatividad como medio de transmisión óptico guiado, es decir la fibra de vidrio. Todo esto lleva posteriormente a unos desarrollos tecnológicos muy complejos, muchas veces por procesos de ensayo y error, pero que si no hubiera sido por esa base teórica y aplicada previa no se hubieran “probado” experimentalmente para posteriormente desarrollarlos tecnológicamente.

Estructura de cable con fibras ópticas (fuente: A fondo. Transmisión de datos y comunicaciones)

Por último, asuntos de óptica no lineal (véase el epígrafe “Nonlinear Effects in Fiber Optics” de la página web https://www.rp-photonics.com/nonlinear_optical_effects.html)

Breve historia de la fibra óptica

La investigación sobre el máser dio comienzo con el objeto de mejorar las telecomunicaciones del rango de microondas, de forma similar a lo que ocurrió con el transistor (Física y telefonía: el transistor), cuya iniciativa investigadora se debió a la búsqueda de la mejora en la amplificación de la señal telefónica para largas distancias. En cambio, esto no ocurrió con el láser, cuya iniciativa para investigar vino por diferentes motivos, aunque posteriormente sí se comprobó su utilidad para comunicaciones ópticas, precisamente cuando apareció la fibra óptica, por lo que se dio comienzo a una carrera investigadora específica para mejorar las prestaciones de los emisores láser con ese objetivo, incluyendo la posibilidad de utilizar este tipo de dispositivos en combinación con otros para la multiplexación por longitud de onda (ver la entrada en Wikipedia Wavelength-division multiplexing). Algo parecido ocurrió con los inicios de la investigación en fibra óptica, cuyo primer resultado aplicado se produjo en la medicina, en concreto en 1957 para endoscopios flexibles usados en gastroscopias (Kragh, p. 381). Pero cuando se dispuso de los dispositivos láser la investigación se centró específicamente en su uso como medio de propagación de luz con el objeto aplicado a las telecomunicaciones, en concreto a los medios de transmisión telefónicos, de hecho la mayoría de investigadores principales pertenecían a compañías de telecomunicación.

En definitiva, la investigación en fibra óptica como medio de propagación de señal (en realidad como guía de ondas) vino motivada específicamente por la necesidad de ampliar la capacidad de los medios de transmisión en enlaces entre centrales telefónicas. En el magnífico artículo de José Antonio Martín-Pereda (Profesor emérito de la UPM y miembro del Foro Histórico de las Telecomunicaciones) “El largo y sinuoso camino de la fibra óptica” (Revista Española de Física, v. 29, n. 1, 2025) se afirma “En esta carrera, los principales protagonistas fueron los científicos e ingenieros que trabajaban en las grandes compañías de comunicación […] Todas la compañías telefónicas centraron su actividad principal de desarrollo en estas guías” (se refiere a las guías de ondas, inicialmente para las microondas pero que luego la investigación evolucionó para la luz cuando ya se disponía de dispositivos láser eficaces).

Con la obtención de dispositivos láser desde los años 1950, a principios de los años 1960 se empezó a plantear el estudio de medios de propagación guiados de luz coherente y monocromática que permitiera la posibilidad de enviar grandes ratios de información, debido al teóricamente gran ancho de banda, mucho mayor que el de las microondas. Para estas últimas ya se utilizaban guías de onda, el medio de propagación más eficaz para las microondas, pero esto solo era posible para distancias cortas, como por ejemplo las que van desde una antena de microondas hasta el amplificador máser, ya que estas guías de onda son tubos metálicos conductores huecos. Para largas distancias se pensó en guías de ondas basadas en otros principios, como la refracción en dieléctricos, y es aquí donde, para el caso de la luz, se planteó el uso de fibras de vidrio que permitieran guiar la luz mediante múltiples reflexiones, sin que, por tanto, las ondas de luz salieran de la guía. Obviamente toda la investigación sobre la propagación se realizaba simultáneamente con la de los procesos de modulación y detección de la luz, estos serían los equipos terminales (tanto emisores como detectores) que conforman el sistema completo de comunicaciones por fibra óptica.

En 1910 ya se planteó el análisis teórico de la propagación de ondas electromagnéticas en un medio dieléctrico1, por parte de los físicos Peter Debye y Demetrius Hondros (el primero estadounidense de origen neerlandés y el segundo griego, desarrollando sus respectivas carreras científicas en Alemania bajo la dirección de Arnold Sommerfeld), pero en esos años la tecnología de materiales no estaba suficientemente desarrollada. Hubo que esperar a 1960 para que se propusiera una solución viable para el uso de fibra de vidrio como guía de ondas para luz coherente generada por dispositivos láser. La solución la encontró el ingeniero eléctrico británico de origen chino Charles Kao, con ayuda de George Hockham, al publicar un artículo, producto de una larga investigación en física experimental que culminó en noviembre de 1965 (“Dielectric-fiber surface waveguides for optical frequencies”, y que ha pasado a considerarse histórico, por el que Kao obtuvo el Premio Nobel de Física en 2009. (podéis acceder en la página web del Foro Histórico de las Telecomunicaciones a una breve biografía de Charles Kao ).

Emcabezamiento y abstract del artículo original de 1966 de Kao y Hockham
Charles K. Kao

Llama la atención que el premio Nobel se lo dieran solo a Kao y tan tarde, casi 45 años después de su famoso artículo. El motivo se entiende perfectamente con la amplia transcripción que hacemos más adelante del artículo citado de Martín-Pereda. Además, recordamos que un colaborador también del Foro Histórico de las Telecomunicaciones, Carlos Blanco, publicó un interesante artículo, junto con el propio Kao, de revisión histórica sobre las tecnologías de telecomunicaciones asociadas al láser y la electroóptica: Kao, Blanco y Asam, “Fiber cable technology”, Journal of Lightwave Technology, v.2, 1984 (Carlos Blanco llegó a trabajar como investigador en el equipo de ITT que dirigía Kao )

Kao, Blanco y Asam, “Fiber cable technology”, Journal of Lightwave Technology, v.2, 1984
Interesante vídeo denominado Charles K. Kao, February 1966, Optical fibre pioneer & 2009 Physics Nobel Prize

Sobre la historia de la fibra óptica dejemos que José Antonio Martín-Pereda, en su artículo ya citado, nos cuente de forma muy sugerente los vericuetos por los que transcurrió esta aventura intelectual y experimental (está tan maravillosamente bien escrito, que hemos decidido sintetizar solo algunas partes y transcribir aquí otras, porque no le haríamos justicia al autor con nuestras palabras).

La investigación sobre fibras óptica como medio de transmisión basado en la luz se realizó principalmente en dos entornos, ambos de empresas telefónicas, por un lado en EEUU en los laboratorios de ATT y por otro en Reino Unido en los Standard Telecommunication Laboratories (STL) que pertenecían a Standard Telephones and Cables del grupo ITT. En ATT la prioridad era solucionar el problema de las largas distancias, y en STL la comunicación entre núcleos urbanos cercanos e incluso en el interior de las ciudades. Aunque en ambos casos se tenía claro que la solución no podía basarse en un transporte aéreo, en ATT se priorizó la investigación en guías de ondas con aire en su interior, en cambio en STL se centraron en fibras de vidrio. En los laboratorios de la Standard “se encontraba A. E. Karbowiak que llevaba ya cerca de diez años trabajando sobre la posibilidad de transmitir luz a través de un medio material, siguiendo la estela de las antiguas guías de luz y que, a la vista de los desarrollos americanos, estimó que la única solución factible sería con fibras ópticas. [..] Pronto Karbowiak contrató a un joven ingeniero chino, Charles K. Kao, que estaba realizando un doctorado «industrial» en la Universidad de Londres, mientras trabajaba en problemas prácticos en la STL, para que calculara las propiedades de las guías-ondas milimétricas multimodo”.

El grupo inicial de investigación lo conformaron solo dos personas: Kao y Hockham.

[…] Y el primer sencillo cálculo que hicieron Kao y Hockham fue estimar qué propiedades debería tener la posible guía. Teniendo en cuenta la potencia de láser que se podría introducir a la fibra y la que debería salir para poder ser detectada adecuadamente.[…] La base de Kao, mucho más formado en el entorno del electromagnetismo que en las realizaciones empíricas de los fabricantes de vidrio, le llevó a tratar de encontrar qué expresiones podrían determinar lo que luego los experimentos deberían confirmar. Los tres factores que deberían estar presentes en las posibles ecuaciones serían: las reflexiones en las superficies, presentes sobre todo a la entrada y a la salida, el scattering de luz por los átomos del vidrio y la absorción de radiación óptica por estos.

Con todo lo anterior, Kao y Hockham decidieron juntar todas las piezas y empezar la parte empírica. Obtuvieron unas pocas fibras en STL con unos núcleos por debajo de las cuatro mieras, en las que, a pesar de tener unas pérdidas muy altas, la luz roja de un láser de He-Ne obtenida a la salida mostraba una transmisión monomodo. Hicieron otras pruebas con un láser de semiconductor y con luz blanca y, tras probar los modelos de microondas de Hockham y ver su concordancia con lo obtenido, estimaron que las comunicaciones a través de fibras ópticas podían ser una realidad.

El 27 de enero de 1966 presentaron sus resultados en la sede de la Institution of Electrical Engineers, en Londres, y a continuación mandaron para su publicación un artículo con más detalles a los Proceedings del mismo IEE. El artículo fue publicado en julio de ese año y constituye el artículo seminal de las comunicaciones ópticas a través de una fibra óptica. Los Laboratorios STL, ansiosos por adelantarse a sus posibles competidores, no esperaron ni a la presentación oral ni a la escrita para informar a la prensa de lo que habían obtenido. El 26 de enero remitieron una nota a la prensa en la que anunciaban que «Experiencias de transmisión a corta distancia sobre guías de fibra óptica han dado resultados positivos. Han mostrado una capacidad de transmitir información a una velocidad de un gigaciclo, lo que es equivalente a unos 200 canales de televisión o a más de 200.000 canales de telefonía». Sin dar muchos detalles del sistema en su conjunto, indicaban que «cuando estas técnicas se perfeccionen será posible transmitir una gran cantidad de información entre Europa y América a través de un único cable», lo que era imposible con las estructuras huecas que se estaban ensayando para las ondas milimétricas.

Nota de prensa de STL sobre los resultados del experimento de fibra óptica

Señalaban, lo cual era totalmente cierto, que los dispositivos usados no estaban aún disponibles comercialmente y que la comunicación a muy grandes distancias, a través del espacio, presentaba aún muchos problemas sin resolver.

La noticia pasó relativamente desapercibida en los medios especializado, e incluso en algunos artículos publicados por investigadores de la Bell (recordemos, ATT en EEUU) se insistía que la única posibilidad de transmitir luz era a través de un medio confinado en base a tubos huecos con lentes en su interior. Pero dejemos, de nuevo, que sea el propio Martín-Pereda el que nos aclare el embrollo

¿Qué fue necesario para aclarar el camino? Aunque Kao trató por todos sus medios de impulsar en STL el desarrollo de nuevos procesos para la fabricación de fibras ópticas con las características deseadas, su intento no avanzó a la velocidad deseada. Incluso su primer colaborador, Hockham, abandonó pronto el tema de las comunicaciones ópticas y se centró en el desarrollo de antenas, tema con el cual se sentía más familiarizado. A pesar de ello Kao llegó a realizar medidas basadas en muestras de sílice fundida con las que fabricó fibras de dióxido de silicio, Si02, y en las que llegó a conseguir tener menos de una parte por millón de impurezas. Los resultados seguían siendo prometedores, pero los fondos necesarios para fabricarlas de manera continua no le llegaron. Los laboratorios de la Bell tampoco conseguían desvincularse de su línea de conducciones huecas. El empujón definitivo vino de una compañía totalmente desvinculada del campo de las comunicaciones: la Corning Glass Works.

Bob Maurer, cuyos cálculos hacía algunos años habían sido, como ya se ha visto, una de las bases para el impulso inicial de Kao, estimó que era el momento para que la Corning aprovechara el conocimiento que había acumulado durante muchos años. Estaba completamente convencido de que la sílice fundida era el material ideal, a pesar de que casi todos le evitaban por su reducido índice de refracción y por la temperatura tan alta que tenía de fusión. Pero Maurer estaba seguro de que podía ser el material en el que se podía conseguir una mayor pureza y además la Corning llevaba treinta años trabajando en él. Maurer, a su vez, llevaba con la sílice desde el año 1956.

La estrategia de la Corning se encaminó a estudiar todos los parámetros posibles de la sílice fundida y a integrar en su equipo a todos aquellos que estimó podían dar nuevas ideas. Sus dos piezas fundamentales fueron Peter Schultz y Donald Kerk. El primero se acababa de graduar en la Rutgers y el segundo, de recibir su doctorado en la Michigan State University. El canadiense Félix Kapron pronto se unió al grupo. Si éste se centraría en las dimensiones óptimas de núcleo y cubierta, los anteriores lo hicieron en el material. Todo su trabajo apenas tuvo contacto con el exterior, de acuerdo con la política de la Corning. Durante el verano de 1967, un gran grupo de estudiantes realizaron sus proyectos de graduación bajo la dirección de Maurer, en torno a temas relacionados con las fibras de vidrio, tanto en el material, como en la forma de hacerlas lo más finas posible y en sus propiedades ópticas y mecánicas. Los resultados que podía alcanzar la Corning en todos estos temas estaban con toda seguridad muy por encima de lo que Kao podía conseguir en su laboratorio.

La historia de cómo el grupo fue probando técnicas y desechándolas a continuación es una verdadera odisea de pruebas y errores que podría cubrir varios capítulos en la historia de las Comunicaciones Ópticas. Toda ella se realizó casi en secreto, sin contacto con los otros grupos que trabajaban en el tema; nadie, de hecho, tenía la más mínima sospecha de cuál era la situación en la que se encontraban ni de qué resultados estaban teniendo.

Los resultados surgieron al principio del verano de 1970. Parece que un viernes por la tarde, encontrándose Don Keck sólo en el laboratorio, consiguió estirar un kilómetro de fibra que al enrollarse en un tambor se rompió en dos trozos. Tomó el de 200 metros y, estando seguro de que al volver el lunes la fibra se habría hecho mucho más frágil, aunque estaba solo, trató de hacer una transmisión de luz a su través. El resultado fue sorprendente con respecto a lo que se había conseguido en anteriores ocasiones. Tras enfocar el haz en el núcleo, un destello rebotó hacia el exterior, con una forma diferente de la del haz de entrada. La razón, según intuyó de inmediato, era que la luz había llegado a rebotar en el otro extremo componiéndose con la de entrada. Según se comprobó después, la superficie final reflejaba un 4 % de la luz que le llegaba. Medidas hechas posteriormente mostraron que la fibra tenía una atenuación de 16 dB/km. Keck, Maurer y Schultz habían conseguido la fibra que Kao soñaba. El problema de la Corning era cómo presentar sus resultados. La tradición de la industria del vidrio era patentar lo menos posible, porque, así como un proceso puede ser patentado con una cierta garantía de no ser copiado, el resultado obtenido estribaba más en los detalles y estos son fáciles de esquivar. En cualquier caso, los abogados de la Corning intentaron salvaguardar lo más posible su desarrollo. Maurer y Schultz presentaron el 11 de mayo una patente con las propiedades de una guía de sílice fundida y Keck, otra también con Schultz sobre la fabricación de fibras. Maurer a continuación escribió un breve resumen de lo obtenido para presentarlo en una conferencia que se celebraría en Londres a finales de septiembre, en la sede de la Institution of Electrical Engineers. Únicamente escribió que había obtenido unas pérdidas por scattering de unos 7 dB/km en fibras rectas, sin curvaturas, hecho que estaba dentro de lo que otros, como Kao, habían dicho. La conferencia estaba destinada a mostrar lo que se estimaba era el futuro de las telecomunicaciones: la transmisión de ondas milimétricas a través de guías-ondas. Nadie vislumbraba ningún futuro para las fibras ópticas. Cuando Maurer presentó sus resultados de 16 dB/km, y que no había mencionado en el resumen que había enviado, muy pocos atendieron. Al final de la conferencia, casi todos mantenían la certeza en el futuro de las guías.

Pero pronto las cosas cambiaron. La Post Office británica pidió a Maurer comprobar los resultados experimentales y a partir de este momento el resto de las industrias que ya trabajaban en el tema se lanzaron al desarrollo de nuevas configuraciones. Pronto todas se dieron cuenta de que, además, existían dos problemas cuya solución no era fácil. Por un lado se encontraba el problema de introducir luz al núcleo de la fibra, así como la alineación entre dos fibras que se quisiera unir. Por otro, determinar en ellas el mejor diseño para lograr una mejor transmisión. Pronto se vio que, aunque las fibras monomodo eran las idóneas, introducir luz en ellas era un problema muy difícil con la tecnología de que se disponía. Los japoneses pronto encontraron una solución con fibras de gran diámetro de núcleo en las que se creaba un perfil de índice de refracción gradual. Curiosamente, este perfil de índice era el que presentaban las lentes de gas desarrolladas unos años antes y, gracias a ello, la teoría de propagación de un pulso de luz por ella pudo presentarse en pocos meses. Eran multimodo, pero la dispersión entre modos se hacía muy pequeña. La mayor parte de los fabricantes optaron por soluciones análogas a ésta y pronto las fibras multimodo comenzaron a dominar el mercado.

A partir de ese momento, la aventura de la fibra óptica ya discurrió por otros caminos. Nadie discutió su futuro y sólo quedaba sacar de ella el mejor resultado posible. Esa aventura llega hasta nuestros días.

Los primeros proyectos de FO significativos2

Ahora estamos inmersos en un proceso de expansión de la fibra óptica hasta el hogar (FTTH), que en España ya ha concluido, lo que ha permitido apagar todas las centrales telefónicas convencionales (las asociadas al cobre como acceso a los hogares, tenéis más información en esta entrada “El fin de la telefonía convencional por cobre en España”), pero la fibra óptica realmente empezó como medio de transmisión de largas distancias.

Los primeros proyectos de fibra óptica con servicio comercial fueron el de GTE (General Telephone & Electronics Corporation) en Long Beach (California), que se inauguró el 22 de abril de 1977 (este solo para tráfico telefónico) y el Chicago Lightwave System de Bell/Illinois Bell, que ofreció una gama amplia de servicios de telecomunicación, y entró en pruebas el 1 de abril de 1977 pero se inauguró con servicio completo el 11 de mayo de 1977.

Pero los proyectos iniciales más significativos fueron los siguientes:

  • Enlace terrestre entre Washington y Cambridge (Massachusets) por parte de la ATT iniciado en 1983.
  • Enlace submarino de British Telecom entre Portsmouth y la isla de Wight (Reino Unido), en 1984.
  • Enlace submarico transoceánico TAT-8 que entró en servicio el 14 de diciembre de 1988, por parte de tres compañías: ATT, British Telecom y France Telecom (aquí la información es confusa, porque por parte británica quien participó fue STC, Standard Telephones and Cables y Submarcon, empresa francesa de cables submarinos que luego pasaría a ser Alcatel Alcatel Submarcon, probablemente STC y Submarcon fueran las empresa suministradoras e instaladoras y British Telecom y France Telecom las operadoras que las contrataron. Tenéis amplia información sobre este proyecto en la entrada en inglés de Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/TAT-8). Lo curioso del caso es que en este proyecto se vio involucrada España, ya que AT&T instaló un cable de fibra óptica en pruebas en las Islas Canarias en 1985, pero no tenía apantallamiento eléctrico y se lo “merendaron” los tiburones.
Fuente: R. Díaz de la Iglesia, Comunicaciones por fibra óptica, Marcombo, 1984, p. 58

Además hubo unos proyectos de primeras redes experimentales de redes multiservicio en áreas de abonado basadas en fibra óptica, fueron las siguientes:

  • Proyecto HI-OVIS (Japón), el acrónimo se corresponde con Higly Interactive Optical Visual System, entro en servicio en 1977 y fue el primer sistema mundial de fibra óptica en ofrecer servicios de banda ancha en áreas de abonado, con facilidades de vídeo y fonía (pero esta ajena a los servicios telefónicos tradicionales).
  • Proyecto Elie-Matiboba (Canadá), instalado en 1981, aunque solo en modo experimental para 150 abonados, ofreciendo servicios de canales de vídeo y FM, así como datos y telefonía.
  • Proyecto Milton Keynes por parte de British Telecom en 1982 que ofrecía servicio de distribución de TV y radio (FM) así como otros servicios de información como Prestel (una red precursora de internet pero a nivel local).
  • Proyecto BIGFON (en Alemania Occidental) desde finales de 1983 con servicios de datos, televisión y radio.
  • Proyecto Biarritz (Francia) de similares prestaciones a los anteriores y se instaló en 1983.
  • Proyecto Marsens (Suiza), operativo desde finales de 1983, igualmente con prestaciones similares a los anteriores.
Fuente: R. Díaz de la Iglesia, Comunicaciones por fibra óptica, Marcombo, 1984, p. 64

Aparte de estas primeras instalaciones de redes locales de abonados hubo también un proyecto en Tokio, operativo desde finales de 1981, de red local de propósito general para servicios informáticos y ofimáticos basado en fibra óptica; y otro específico de distribución de TV por cable en Canadá por parte de la empresa Saskatchewan Telecommunications iniciado en 1980.

En el caso de España el primer sistema de transmisión basado en fibra óptica fue primero un proyecto experimental entre el laboratorio del CIE (Centro de Investigación y Estudios de la CTNE) y la central de Tetuán en 1980. El mismo año se instaló un enlace de fibra óptica entre las centrales de Atocha y Chamartín en Madrid, habiéndose instalado en la primera un sistema de conmutación telefónica digital, también el primero en España, de tecnología AXE de Ericsson, aunque en realidad el despliegue de la red de transmisión basada en fibra óptica empezó en 1984, siendo el caso anterior un proyecto piloto, aunque cursaba tráfico real.

Nuestro colega Emilio Borque comprobando el acabado de un conector de fibra óptica a mediados de la década de 1980

Sobre el proyecto experimental del CIE disponemos de un artículo histórico de los propios protagonistas de la investigación, pertenecientes al CIE, de lo más interesante, “Fibras ópticas. Desarrollo de un sistema experimental en 8,448 Mb/s” (Gracias a Emilio Borque por la información).

Lecturas recomendadas

Página Web Thefoa

1Un medio dieléctrico es un aislante que tiene la propiedad de formar dipolos eléctricos en su interior bajo la acción de un campo eléctrico, esto permite que una señal electromagnética se propague en su interior pero no en el material del propio medio, ni, por supuesto, que pase al exterior, por lo que son ideales para propagación de ondas electromagnéticas en su interior.

2La información se ha extraído, por un lado, del capítulo 3 del libro, y por otro de la web https://ethw.org

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