El genéfono, el teléfono del Apocalipsis

En un mundo de sofisticadas comunicaciones, sobrevive un dispositivo simple, muy familiar en ámbitos como el militar, la minería o incluso la espeleología o el rescate; pero, a la vez, bastante desconocido para los que nos creemos que sabemos algo de telefonía. Se trata del genéfono, al que un buen amigo llama «el teléfono del Apocalipsis», por los pocos requerimientos externos que necesita.

Genéfono (teléfono para comunicaciones de seguridad en atmósferas explosivas activado por voz) tipo G201, con clavija para usarse como teléfono de la central. Fuente: José Ramón Iglesia.

El genéfono es un teléfono que no requiere ninguna energía externa, ya que la energía necesaria es proporcionada por la propia voz. Esto, lo hace ideal en ambientes explosivos, de precariedad para obtener energía eléctrica o donde las dificultades de propagación de ondas, sean grandes.

Los micrófonos accionados por la voz (en inglés voice-powered telephone) tienen su origen en los mismos inicios del teléfono y su configuración guarda muchas similitudes con los primeros teléfonos magnéticos ideados por Bell y Watson.

«Sin embargo, los principios electromagnéticos demostraron ser tan invariables a las condiciones ambientales que estos teléfonos alimentados por sonido se siguen utilizando hoy en día en aplicaciones críticas, como en barcos, en minas, en pistas de esquí y para otros sitios donde la energía exterior puede fallar o donde se requieren diseños a prueba de explosiones (que no utilicen ninguna fuente de energía para producir una chispa) pueden ser necesarios. Así, el teléfono magnético de Bell proporcionó el inicio de las comunicaciones de voz, y lo hizo sin el uso de fuentes de energía externas; este método magnético ha demostrado ser una fuente vital de comunicaciones hasta el día de hoy» (1).

Micrófono activado por la voz
Micrófono activado por la voz. Fuente: Diccionario de electrónica y técnica nuclear, Marcombo editores.

El micrófono trabaja exclusivamente con la corriente generada por la voz del locutor, sin suministro de energía externa. Las ondas sonoras hacen que el diafragma mueva en uno y otro sentido una bobina entre los polos de un pequeño pero potente imán permanente, generando la tensión de audiofrecuencia necesaria en la bobina. Esta configuración lo hace muy sensible, logrando una corriente suficiente para mover el diafragma del receptor.  También se llama teléfono electrodinámico, electromagnético o autoexcitado.

Alrededor de la década de 1920, se fueron introduciendo diversas mejoras, en especial de firmas como Western Electric y RCA; con la II Guerra Mundial, los teléfonos accionados por voz, se fueron perfeccionando, resultando imprescindibles en las dotaciones de los buques debido a su posibilidad de funcionamiento a pesar de una ausencia total de suministro eléctrico. Entre los equipos sound powered en servicio durante la II Guerra Mundial, destacan los modelos del Signal Corps del ejécito estadounidense TP-3-T1, TP-3 y EE-108 muy similares entre sí, diferenciándose el EE-108 por tener protecciones contra los rayos y el TP-3 una lámpara de neón para cuando se desea una indicación de llamada silenciosa (2).

En la década de 1950, la compañía francesa Société d’électronique et d’automatisme (SEA), artífice de los primeros ordenadores franceses, desarrolló también el Gènèphone, un teléfono accionado por voz que no necesitaba suministro eléctrico ni baterías y que se caracterizaba por incluir en el propio microteléfono un original magneto, de una frecuencia de 1000 a 1500 Hz, que hacía al producto muy compacto y manejable, obteniendo un gran éxito. Debido a reorganizaciones de la empresa, SEA cedió la línea de producción del Gènèphone a SILEC, propiedad de Thomson. Desde 2011 FACTEM se hizo cargo de la fábrica de Bayeux donde SAGEM (heredera de SILEC) construía los Gènèphone (3) y continúa con su producción.

De izquierda a derecha: Teléfono SEA para Minería, genéfono SEA 6201M y genéfono Fernsing. Fuente Telefonosviejos.com.

El característico «aullido» del genéfono.

A lo largo de la década de 1960, el Gènèphone se introdujo en España, en especial en el ejército, resultando con el tiempo la adopción en España de la palabra genéfono, como sinónimo de los teléfonos que se alimentan de la propia energía de la voz. El artífice de su introducción fue la empresa «Industrialización Electrónica, S.A.» (INDESA), vieja conocida de este blog por citarla en el artículo dedicado a su Secráfono. INDESA consiguió en 1966 un importante contrato del Ejército (4) para el suministro de 1710 genéfonos y 285 centrales de genéfonos, con sus correspondientes accesorios. Los genéfonos suministrados eran del modelo G-201 de SEA con una serie de accesorios, algunos fabricados por INDESA. Aunque no hemos podido confirmarlo, éste no fue el único suministro que hizo INDESA al ejército, pues hemos encontrado algún ejemplar con el magneto con la marca SILEC en vez de SEA y el cordón en espiral.

Fruto de este contrato, INDESA se vio obligada a adjuntar un pequeño manual, que se puede descargar completo aquí, en el que se describía el genéfono G-201 y la central genéfono G-464 para seis líneas. El manual se divide en una sección describiendo el genéfono G-201 y una relación gráfica de sus partes y otra sección en la que describe la central genéfono G-464 y una serie de accesorios entre los que se incluye un casco genéfono y el adaptador G-319 (fabricado por SEA) para unir la centralita G-464 a la red telefónica convencional. Por supuesto, también incluye la forma de operar con estos equipos.

Genéfono INDESA-SEA G-201 con terminales para conectarse a la línea. Cortesía de: Fernando (gerlich2820@gmail.com).

En 1990 hubo otro concurso para adquirir otros 6000 genéfonos y 1000 centrales «genefónicas» (5), en este caso, fueron suministrados por AMPER PROGRAMAS que ofreció el teléfono TSB-184/OP y la centralita de seis líneas CBL-134. El teléfono TSB-184/OP tiene una apariencia similar al teléfono autoalimentado genérico de la OTAN TA-1/PT (6).

Teléfono TA-1/PT. Fuente Telefonosviejos.com

Independientemente de sus aplicaciones militares y marítimas, el genéfono sigue teniendo un lugar en este mundo tecnificado cuando se requiere una comunicación en emergencias, rescate, etc. Hay varias empresas que siguen fabricando estos equipos para minería y otros ambientes explosivos; entre ellas destacan la ya mencionada FACTEM y la alemana FHF (Fernsing). El Genéfono y su derivado «genefónico», han logrado un espacio en el idioma castellano, esperemos que la RAE los acepte.

Notas:

(1) Meyer, R. O. (Diciembre de 2020). Bell, Watson, Soft Iron and the Insigth That Commercialiced the Magneto Telephone. Proceedings of the IEEE, 108(12), 2311-2320.

(2) Se pueden localizar los manuales de estos equipos en Radionerds.com, concretamente: TP-3-T1, TP-3 y EE-108. El sitio fieldphones.org, ofrece una página con excelente información de un ejemplar de EE-108.

(3) Actualmente Gènèphone es una marca registrada de FACTEM. Resulta curioso ver cómo las distintas empresas se han ido deshaciendo del producto, tal vez por considerarlo «poco tecnológico» y a la vez, ha sobrevivido a dichas empresas.

(4) BOE 26 de enero de 1967, pág. 1131.

(5) BOD 26 de julio de 1990, pág. 6752.

(6) En Radionerds.com están disponibles los manuales del TA-1/PT. También tiene fieldphones.org una página dedicada a este teléfono.

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Publicado en Empresas, Memoria del Trabajo, Telefonía

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