Tenemos un ejemplar en castellano de la sexta edición de este tratado de Física, publicado en Barcelona por Gustavo Gili en 1931. Como todos los viejos libros despide un singular aroma, no sólo olfativamente hablando, que también (¡es increíble lo que fumaron sus primeros propietarios!), si no por su peculiar y añejo estilo. Siguiendo con nuestra manía de buscar cualquier referencia a las telecomunicaciones en los libros, aquí os contamos lo que este texto contiene.


Este tratado tuvo sus primera edición en alemán con el título «Lehrbuch der populären Physik» (Manual de física popular) escrito por Heinrich Kleiber y Gustav Karsten en el año 1857, siendo muchas veces actualizado y traducido a múltiples idiomas, la tercera edición en español era de 1906 (y la cuarta de 1908).
Casi todos los libros de física, tras el prólogo y la relación de las notaciones y abreviaturas que se emplean en el libro (y recordarnos el alfabeto griego), comienzan hablándonos de los componentes básicos de la materia. En este caso los autores, Juan Kleiber, de Munich y el Dr. B.Karseten de Bremen (traducidos por el Dr. José Estalella, del Instituto de Tarragona), y así por ejemplo, nos menciona el «reciente» descubrimiento de el «masurio y el renio» en 19251.
Muchas otras curiosidades físico-históricas interesantes encontraremos en estos libros y sobre todo en sus primeros capítulos. Sólo mencionaremos esta cita del punto 6 del primer capítulo.
«… La creación o la aniquilación de un átomo puede ser considerada como imposible.«
«La materia es indestructible» (Lavoisier, 1774)
Tras esto no buscaremos el capítulo de la «energía nuclear»… (y no porque sea un tratado «popular»…) Y así es, porque yendo al índice en las últimas páginas vemos el título de sus diecisiete capítulos:
- I – De la materia
- II – Tamaño y peso de los cuerpos
- III – Constitución de los cuerpos (fuerzas moleculares)
- IV – Tratado del movimiento (Dinámica)
- V – Estática o tratado del equilibrio
- VI – Trabajo y rozamiento
- VII – Las máquinas simples
- VIII – Composición de movimientos
- IX – Equilibrio y movimiento de los líquidos (Hidromecánica)
- X – Equilibrio y movimiento de los gases (Neumomecánica)
- XI – Tratado del sonido (Acústica)
- XII – Tratado de la luz (Òptica)
- XIII – Tratado del calor (Termología)
- XIV – Magnetismo
- XV – Electricidad por frotamiento (Electrostática)
- XVI – La corriente eléctrica
- XVII – Inducción electromagnética. Corrientes termoeléctricas
Y vamos a lo nuestro, como de costumbre es en los últimos capítulos donde encontramos lo que buscamos. En el número 145 (página 470) el «Telégrafo electromagnético», en el número 163 (página 540) la «Telegrafía sin hilos», en el 164 (página 543) encontramos «el Teléfono», y en el 170 (página 662) justo al final del libro, la «Telefonía sin hilos».
Reproducimos en este enlace dichos apartados para no privar a nuestros lectores de su lectura completa, y lo resumimos a continuación.
Telégrafo electromagnético
Es un gustazo leer en el primer párrafo:
«El primer telégrafo eléctrico fue el del español Salvá, quien, antes de la invención de las pilas, logró telegrafiar un parte mediante descargas de un condensador».


Después se mencionan a los alemanes Sömmering, Gauss y Weber, y Steinhell antes de llegar a Morse, a cuyo telégrafo y a su alfabeto dedica un apartado, para terminar con una corta referencia a las características de las líneas telegráficas de alambre galvanizado con retorno por tierra y diferenciar los «cablegramas», telegramas por cable, por el hecho de cursarse a ultramar por medio de cables submarinos.
Telegrafía sin hilos
Se mencionan a Calczechi y Branly por su descubrimiento (empleado después por Marconi) de la propiedad de las ondas electromagnéticas de hacer variar la resistencia de las limaduras de níquel contenidas en un tubito de vidrio (cohesor o radioconductor) en la que se basaba el funcionamiento de la primitiva telegrafía sin hilos, apuntándonos ya que la «actual» no emplea cohesores.
El teléfono
Apenas dos páginas se dedican al «teléfono magnético» en las que sólo se menciona a Bell y 1877 como fecha. Se describe el mismo y se comenta que en la actualidad «sólo se emplea como receptor, es decir para escuchar», y se describe a continuación el micrófono de varillas de carbón como elemento transmisor.



Finalmente se describe un curioso aparato que denomina «El arco cantante», que con la corriente de un micrófono, hace «cantar» a un arco voltaico.
Telefonía sin hilos
El último apartado del libro se dedica a este tema de la T.S.H. (la «actual» como ya apuntábamos) y comienza ilustrándonos sobre las ondas continuas y las moduladas (con una figura tomada de libro «Compendio de Radiotelefonía» de 1925), mencionando el caso de «la prensa diaria»2.


Se habla de sintonización, de resonancia y del «detector» básico de un cristal de galena o de una lampara de tres electrodos (aún no triodo). Se emplea el micrófono en la estación emisora y el teléfono en las receptoras (no aún los altavoces o alto parlantes que necesitarían elementos amplificadores de los que apenas se habla).
En fin, un gusto repasar estos antiguos textos que mirados con curiosidad nos descubren siempre interesantes detalles de la historia de la ciencia y la tecnología muchos de ellos olvidados o desconocidos. No dejéis de leerlo directamente en texto el original.
Notas:
- Masurio es el nombre histórico del «tecnecio» (Te, Nº atómico 43) y se refiere a Masuria, una región de Prusia Oriental (ahora en Polonia). Sin embargo, este descubrimiento no fue confirmado y el tecnecio fue sintetizado posteriormente en 1937.
El símbolo del Renio en la tabla periódica es el Re y su número atómico es el 75. ↩︎ - Claramente se habla de «radiodifusión». Los términos «Telefonía sin hilos o T.S.H.» Radiotelefonía e incluso la referida «prensa diaria» nos habla de ello, es decir una emisión omnidireccional que puede ser captada por múltiples receptores sin comunicación de vuelta. ↩︎




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