En colaboración con Jose A. Delgado-Penin*.
Este pasado verano los veteranos telefónicos de Lugo organizaron una interesante expo de la que no habíamos dado cuenta aún. Lo hacemos ahora para dejar testimonio del hecho y de lo interesante de su contenido y del patrimonio que allí se expuso. La exposición organizada por la Asociación Sénior de Telefónica de Lugo (ASTELU) en la Biblioteca Pública de Lugo reunió fotografías, teléfonos, herramientas y documentos que recorren la evolución de las comunicaciones en la provincia. Una iniciativa que pone de manifiesto el valor de preservar un patrimonio tecnológico e histórico que no siempre recibe la atención que merece.


Durante los meses de junio, julio y agosto de 2026, la Biblioteca Pública de Lugo acogió la exposición «Historia del teléfono en la provincia de Lugo», una iniciativa promovida por ASTELU para recuperar, conservar y divulgar la memoria de la telefonía en tierras lucenses.
La muestra ofreció un recorrido por más de un siglo de historia de las telecomunicaciones, combinando fotografías antiguas, aparatos telefónicos, herramientas, documentos y otros materiales que permiten comprender la profunda transformación experimentada por las comunicaciones, tanto en la tecnología como en la vida cotidiana de las personas.
Gracias a la visita de Jose Antonio, que recorrió la exposición y tomó las fotografías que acompañan a este artículo, podemos acercarnos de nuevo a una iniciativa que merece ser conocida y reconocida más allá de su ámbito local.
Del teléfono de manivela al móvil inteligente
Uno de los grandes atractivos de la exposición fue la posibilidad de contemplar la evolución de los propios aparatos telefónicos. Desde los antiguos teléfonos de magneto con su manivela, que exigían la intervención de una operadora con un sistema de conexión manual, hasta los teléfonos de disco para conmutación automática, los primeros modelos «manos libres» y los actuales móviles inteligentes, los dispositivos expuestos mostraban de forma tangible el camino recorrido por la telefonía.

Cada aparato representa una etapa de esa evolución tecnológica, pero también una manera distinta de comunicarse, de relacionarse y de entender las distancias. Objetos que en su día fueron herramientas cotidianas, símbolos de modernidad o auténticas novedades técnicas se convierten hoy en testimonios de una época y en piezas de interés para comprender nuestra historia reciente.







La exposición no se limitó a los terminales. Las herramientas utilizadas por los profesionales, los elementos relacionados con las redes telefónicas y los materiales de las centrales de conmutación permitían acercarse al trabajo que hizo posible extender el servicio y mantener en funcionamiento una infraestructura esencial para la sociedad.



Porque detrás de cada llamada hubo siempre mucho más que un teléfono: kilómetros de cable, postes, instalaciones, equipos de transmisión y conmutación, y el trabajo de generaciones de técnicos y trabajadores que construyeron, ampliaron y conservaron las redes de comunicaciones.



Fotografías, documentos y recuerdos de la telefonía lucense
La memoria gráfica ocupó un lugar destacado en la muestra, que reunió alrededor de ochenta fotografías antiguas. Estas imágenes constituyen una valiosa fuente para conocer cómo fue implantándose y desarrollándose la telefonía en la provincia, y para recuperar escenas, instalaciones y ambientes de trabajo que forman parte de la memoria colectiva.
A ellas se sumaban guías telefónicas y otras publicaciones históricas, así como un panel cronológico que permitía situar los principales hitos de la telefonía en Lugo.

Entre las piezas más singulares figuraban una guía telefónica de Galicia fechada en 1930 y una centralita rural de treinta líneas, representativa de los equipos que hicieron posible prestar servicio en localidades y entornos alejados de los grandes núcleos urbanos.
Esta última pieza invita a recordar la importancia de las redes rurales, cuya extensión supuso un avance decisivo para conectar pueblos, facilitar las comunicaciones familiares y profesionales y reducir el aislamiento de muchas comunidades. La historia de la telefonía no se escribió únicamente en las grandes ciudades ni en los centros de investigación: también se construyó, día a día, en pequeñas centrales, oficinas, instalaciones rurales y hogares que incorporaban por primera vez el teléfono a sus vidas.












La combinación de imágenes, documentos y objetos proporciona, además, una perspectiva especialmente enriquecedora. Los aparatos explican la evolución técnica; las fotografías ayudan a reconstruir los contextos en los que se utilizaron; y los documentos permiten seguir la expansión del servicio y comprender cómo la telefonía fue ganando presencia en la sociedad.
Un patrimonio que necesita ser conservado
Iniciativas como la promovida por ASTELU tienen un valor que va mucho más allá de la organización de una exposición temporal. Constituyen una aportación concreta a la conservación de una parte de nuestro patrimonio histórico e industrial que, pese a su importancia, no siempre encuentra espacios suficientes para su estudio, protección y difusión.
La historia de la telefonía forma parte de la historia de España. Está vinculada a la modernización del país, a la transformación de las ciudades y los pueblos, al desarrollo económico, a la evolución de las relaciones sociales y a la incorporación progresiva de nuevas tecnologías a la vida cotidiana.
Sin embargo, buena parte de los testimonios materiales de esa transformación son especialmente vulnerables. Equipos que han quedado obsoletos, herramientas que ya no se utilizan, documentación técnica, fotografías de instalaciones desaparecidas y recuerdos de quienes trabajaron en ellas pueden perderse si no existe una voluntad decidida de conservarlos. Lo que hoy parece un objeto antiguo sin utilidad práctica puede convertirse mañana en una fuente imprescindible para investigadores, divulgadores y generaciones futuras.
Por eso resulta tan importante que estos materiales se identifiquen, se documenten, se conserven y, siempre que sea posible, se pongan a disposición del público. No se trata únicamente de guardar teléfonos antiguos, sino de preservar el contexto que les da sentido: quiénes los utilizaron, cómo funcionaban, qué dificultades resolvieron y qué cambios introdujeron en la sociedad.
También es necesario reconocer que el patrimonio de las telecomunicaciones no está formado exclusivamente por los edificios e infraestructuras inmuebles y las máquinas y los cables. Lo integran igualmente los conocimientos profesionales, las experiencias de los trabajadores, los procedimientos técnicos, las historias de las comunidades conectadas y los recuerdos de quienes vivieron la llegada de un servicio que hoy consideramos imprescindible.
El valor de quienes mantienen viva la memoria
La exposición de Lugo es, asimismo, una buena ocasión para reconocer el esfuerzo de las personas y de las pocas instituciones y asociaciones que dedican tiempo, conocimientos y recursos a esta labor.
Detrás de una iniciativa de estas características hay búsqueda y recuperación de materiales, selección y clasificación de fotografías, identificación de equipos, investigación documental, preparación de contenidos y muchas horas de trabajo que no siempre resultan visibles para el visitante. Con frecuencia, son antiguos profesionales y personas vinculadas al sector quienes conservan los conocimientos necesarios para reconocer los objetos, explicar su funcionamiento y reconstruir su historia.
Las asociaciones de antiguos trabajadores, como ASTELU, desempeñan por ello una función especialmente valiosa. Su experiencia profesional, su memoria y su compromiso con la divulgación permiten rescatar testimonios que, de otro modo, podrían desaparecer sin dejar rastro. Al mismo tiempo, la colaboración de instituciones culturales como la Biblioteca Pública de Lugo proporciona el espacio y la oportunidad de compartir ese legado con públicos de distintas edades.
Conviene subrayarlo: la conservación de la memoria de las telecomunicaciones no puede depender únicamente de la iniciativa y el entusiasmo de unos pocos voluntarios. Es necesario que las administraciones, las empresas del sector, los archivos, las bibliotecas, los museos y las asociaciones especializadas reconozcan la importancia de este patrimonio y colaboren para asegurar su preservación. La documentación y los objetos que todavía se conservan son recursos culturales que merecen una atención continuada, no solo actuaciones ocasionales.
Cada exposición contribuye a ese objetivo. Hace visible un patrimonio que a menudo permanece disperso en almacenes, colecciones particulares o dependencias sin acceso público; despierta la curiosidad de quienes conocieron aquellas tecnologías y de quienes solo han oído hablar de ellas; y ayuda a transmitir a las nuevas generaciones una parte fundamental de la historia de las comunicaciones.
Una memoria que debemos compartir
Desde historiatelefonía.com, queremos agradecer a ASTELU la iniciativa y el trabajo realizado, así como a la Biblioteca Pública de Lugo su contribución a hacer posible esta muestra. Agradecemos también a Juan Antonio Delgado que, con sus fotografías, nos permita compartir una selección de lo expuesto con nuestros lectores.
La experiencia lucense demuestra que es posible acercar la historia de la telefonía al público de una forma atractiva, didáctica y cercana, vinculando la evolución de la tecnología con la memoria de las personas y de los lugares donde esta se desarrolló.
Conservar este legado no significa mirar al pasado con nostalgia, sino comprender mejor el presente. La telefonía que hoy llevamos en el bolsillo es el resultado de una larga sucesión de innovaciones, infraestructuras, conocimientos y esfuerzos humanos. Conocer esa trayectoria nos ayuda a valorar lo conseguido y a reconocer a quienes hicieron posible cada avance.
Por eso, exposiciones como la de Lugo merecen continuidad, apoyo y difusión. Son una invitación a recuperar historias, preservar objetos y documentos, compartir conocimientos y evitar que una parte esencial de nuestro patrimonio tecnológico e industrial quede relegada al olvido.
La historia de la telefonía también es nuestra historia. Mantenerla viva es una responsabilidad compartida.
(*) Consultar biografía y otras contrien Colaboradores.
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